En la rivera Este
donde azota la tormenta
canta un grillo azul
altivo y taciturno
En la antigua orilla
del Nilo ancestro
la marabunta silvestre
se escuda del hombre
En la caliente arena
de las dunas del mañana
descansa agazapado
el sueño de la serpiente
En la orilla de lo impensado
descansa mi verbo
el errante, el nunca dicho
el que insinúa un Dios
Sobre la rama ciprés
descansa la niña
albergando para sí
su feliz tarde trepadora
Sueña que todo lo imaginado
permanecerá intacto a su regreso
No será así, abrirá sus ojos
y ya todo habrá cambiado
El mundo se habrá gastado un poco más.
donde azota la tormenta
canta un grillo azul
altivo y taciturno
En la antigua orilla
del Nilo ancestro
la marabunta silvestre
se escuda del hombre
En la caliente arena
de las dunas del mañana
descansa agazapado
el sueño de la serpiente
En la orilla de lo impensado
descansa mi verbo
el errante, el nunca dicho
el que insinúa un Dios
Sobre la rama ciprés
descansa la niña
albergando para sí
su feliz tarde trepadora
Sueña que todo lo imaginado
permanecerá intacto a su regreso
No será así, abrirá sus ojos
y ya todo habrá cambiado
El mundo se habrá gastado un poco más.
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